Las tormentas del mar Cantábrico crean un entorno de gran belleza y dramatismo. En el año 2016 publique en el libro «Luz de tormenta. De Estaca de Bares al río Adour» de la editorial Lente Azul, en el que recojo gran parte del encanto y de la espectacular luz de estas tormentas.
El mar embravecido choca contra el litoral y olas de siete y ocho metros de altura chocan contra la costa. El cielo, el mar y la tierra se convierten en un gran caleidoscopio que se va transmutando conforme evolucionan las nubes, las olas, el agua y el viento. La luz que aparece tiene unas peculiaridades únicas: es mágica, a veces irreal, que transforma lugares conocidos en mundos imaginarios, oníricos. Los cielos se tornan en negro, gris plomo o profundos azules. El mar adopta tonalidades verdes esmeraldas, marrones o matices cenizos. La tierra se ilumina de intensos y saturados colores.